No creo que los humanos seamos solo cosas... o recipientes. Lo creo a veces... pero cuando veo todo lo bueno que podemos ser... esa parte que yo llamo alma, se quiebra; y nada importa, nadie importa, solo ese momento y yo...
Hay una cierta sin noción en aquellos momentos; una tempestad del alma que ahoga repentinamente, el silencio, y se vuelve un centenar de estrellas titilantes cayendo en ésto; nuestra tierra estrellada; es cierto que te veo en el viento, es cierto que absorbo el silencio, y es cierto que los errantes cuando se decepcionan quedan medio muertos; a veces es inevitable, pero todo vale la pena; algunas personas con su sonrisa detienen el tiempo, detienen los sonidos, y forman una sinfonía en el alma.
Cuando ves esa sonrisa nada importa, y ese sonido detenido, es el silencio ensordecedor que capta todas las capas del alma, y encontramos en cualquier lugar el subterfugio perfecto para nuestra tormenta; que decanta y se vuelve un río de hidro-miel; estás ahí eso es lo que importa, en el horizonte distante... y mis ojos atravesando capa y capa de la atmósfera, cruzando fronteras, guerras y sonrisas, llega a la tuya en una gota de luna, en un toque de cielo; Luz en medio de la oscuridad, llenando los espacios blancoynegro, llenándolos de colores, y el alma se siente plena, se siente viva, se siente sonriente, es cierto, a veces cada uno se empuja a la tormenta, a veces somos un golpe de muerte certera agónica y letal.
A veces todo los acontecimientos que ocurren en los trasfondos de las almas nos llevan a ese quieto momento, al de mirar el horizonte infinito y esperar encontrar más, siempre más... y nos damos cuenta que siempre supimos que sería difícil, pero es mágico, es hermoso, es la sonrisa predilecta; el dolor es solo un toque colateral.
la espiral forma un circuito perfecto, en el infinito horizonte de las miradas entre-cruzadas.

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