No creo que los humanos seamos solo cosas... o recipientes. Lo creo a veces... pero cuando veo todo lo bueno que podemos ser... esa parte que yo llamo alma, se quiebra; y nada importa, nadie importa, solo ese momento y yo...
Hay una cierta sin noción en aquellos momentos; una tempestad del alma que ahoga repentinamente, el silencio, y se vuelve un centenar de estrellas titilantes cayendo en ésto; nuestra tierra estrellada; es cierto que te veo en el viento, es cierto que absorbo el silencio, y es cierto que los errantes cuando se decepcionan quedan medio muertos; a veces es inevitable, pero todo vale la pena; algunas personas con su sonrisa detienen el tiempo, detienen los sonidos, y forman una sinfonía en el alma.
Cuando ves esa sonrisa nada importa, y ese sonido detenido, es el silencio ensordecedor que capta todas las capas del alma, y encontramos en cualquier lugar el subterfugio perfecto para nuestra tormenta; que decanta y se vuelve un río de hidro-miel; estás ahí eso es lo que importa, en el horizonte distante... y mis ojos atravesando capa y capa de la atmósfera, cruzando fronteras, guerras y sonrisas, llega a la tuya en una gota de luna, en un toque de cielo; Luz en medio de la oscuridad, llenando los espacios blancoynegro, llenándolos de colores, y el alma se siente plena, se siente viva, se siente sonriente, es cierto, a veces cada uno se empuja a la tormenta, a veces somos un golpe de muerte certera agónica y letal.
A veces todo los acontecimientos que ocurren en los trasfondos de las almas nos llevan a ese quieto momento, al de mirar el horizonte infinito y esperar encontrar más, siempre más... y nos damos cuenta que siempre supimos que sería difícil, pero es mágico, es hermoso, es la sonrisa predilecta; el dolor es solo un toque colateral.
la espiral forma un circuito perfecto, en el infinito horizonte de las miradas entre-cruzadas.
martes, 17 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
Más que palabras.
Ella miraba todas las tardes por la ventana de su castillo, miraba al horizonte, miraba la muerte del sol, como un parpadeo constante, los días se volvían noches y las noches días, y así los colores se iban destiñendo lentamente. Al castillo le salió musgo, crecieron enredaderas que se tomaron las fibras de los maderos de las puertas, la enredadera de flores blancas que solo salen a la luna llena, ella misma las plantó con semillas que él le regaló, la lluvia nunca acaecía, y los silencios iban haciendo procesión de los rincones empolvados, yo la miraba anonadado, desde la comodidad de mi barco, todos los días en la tarde después de pescar.
Su piel y su cabello cambiaron de color, se volvieron de un gris ceniza, y sus ojos, antes brillantes cristales como gotas de sol, ahora no reflejaban la luz, sino que la absorbían, renegando al vacío inexorable a la profundidad de su alma roída; no era más que un montón de nudos, demasiado apretados por el vaivén de los ataques epilépticos, sus huesos se volvieron de vidrio, y no le permitían caminar, las flores, antes blancas en cada luna llena, lentamente comenzaron a volverse gris sepia, como si una tormenta de polvo y ceniza las hubiese tomado, y detenido para siempre, ella seguía esperando nada, no se había dado cuenta que lo que le habían dejado, en principio era un regalo, que ella misma convirtió en maldición; la maldición de depender, no de sueños, sino de suplicio e ilusión, para despertarse cada mañana.
Su piel y su cabello cambiaron de color, se volvieron de un gris ceniza, y sus ojos, antes brillantes cristales como gotas de sol, ahora no reflejaban la luz, sino que la absorbían, renegando al vacío inexorable a la profundidad de su alma roída; no era más que un montón de nudos, demasiado apretados por el vaivén de los ataques epilépticos, sus huesos se volvieron de vidrio, y no le permitían caminar, las flores, antes blancas en cada luna llena, lentamente comenzaron a volverse gris sepia, como si una tormenta de polvo y ceniza las hubiese tomado, y detenido para siempre, ella seguía esperando nada, no se había dado cuenta que lo que le habían dejado, en principio era un regalo, que ella misma convirtió en maldición; la maldición de depender, no de sueños, sino de suplicio e ilusión, para despertarse cada mañana.
Sin embargo lo que antes fue dolor ahora eran rosas marchitas, secas en un cajón con olor a encierro, ya no quedaba nada más que aquél silencio ensordecedor en su alma moribunda, aquél silencio que se erguía cada vez que la noche caía, y la luna cantaba, el silencio que la fue dejando lentamente sin voz, y llenó su cara de surcos, que la misma enredadera le hizo mientras dormía; las polillas tomaron su vestido, y lo hicieron hilachas, lo dejaron roído; aquél vestido blanco que reflejaba una idea, que olvidó, aquél vestido con el cual solía pasear por jardines de tulipanes blancos, corriendo a pies descalzos, por un pasto de verde eterno, aquél vestido con el cual no le molestaba lanzarse al vacío, y salir airosa.. aquél vestido con el que cayó en la trampa, en lo que primero era una flor y luego se convirtió en enredadera y le atrapó...
Se levantó un día antes del atardecer, dormía mucho por el peso de las memorias, no les dejaban respirar, no le dejaban comer, se levantó y miro aquel atardecer, sus ojos ya no expresaban canción alguna, ya no habían tristes violines, ya no había nada, por un momento vio su reflejo en la polvorosa ventana, no había nada en ella, era nada, y aquello no le dio pena, aquello no le provoco nada, solo se dio cuenta, que no había nada, por que nunca hubo nada, por que todo murió mucho tiempo atrás. Entonces la enredadera sucumbió, ante el viento del este, era solo ceniza, polvo y arena, y ella vacía, sintió un abrazo, y se dejo caer.
martes, 11 de enero de 2011
20 de abril
1945 Berlín.
Recuerdo aquel año, lo recuerdo bien por que fue una mañana fría en todos los rincones que quedaban sin ser bombardeados en Alemania, ellos quemaron su Historia, la documentación, y muchas cosas por las que ahora, la niebla roja de aquella cruenta guerra se recuerda desde el lado de los vencedores, casi únicamente... fui oficial de marina en la armada real, sí, lo fui hasta 1941, cuando decidí irme a Alemania, cambiar de Aires, y en el Viejo mundo, que de viejo no tiene nada, las cosas comenzaron a sentirse picantes, especiadas con un hedor a clavo de olor, sangre petróleo y pólvora... me cambié de bando, no por apoyarlos, en el fondo siempre fuí neutral... como en tantas otras batallas, pero siempre apoyé la Libertad... por eso saboteé los planes Franceses de recuperar su Colonia en Haití, fui yo quien enveneno el Agua de una docena de navíos, con un soporífero que, sin embargo no mitigó el tenor rimbombante en el alma de los franceses, no, ellos lucharon, y lo hicieron bien, pero contra casi medio millón de Africanos enardecidos, el iracundo aroma a muerte de franceses, fue un hecho que desató, la Leyenda, de que en aquel lugar habitaba el Demonio, y que renacería en un ]Negro, razón por la cual el mundo se volvió, aún más racista, pero en el subconsciente, esa es otra memoria, pero yo los ayudé, para bien o para mal...
Ahora luchaba por causas totalmente diferentes, luchaba para ver, qué tanta humanidad quedaba en los fríos corazones humanos endurecidos por la guerra... olía el miedo de los Alemanes, el miedo mezclado con resentimiento, Venganza, Vergüenza, y patriotismo, pero el sano, no el nacionalismo iracundo que antes, los cegó...
Maté cientos de rusos con un franco-tirador, era simple, el poder de su espíritu no era lo suficientemente fuerte como para esquivar balas, aún no, aunque algunos oficiales, no lograban morir, quizá, por que disparaba solo una bala por hombre, quizá, por que se lo dejaba al destino.También estuve en infantería, como en tantas otras guerras, como cuando mataba cruzados en Jerusalem, como cuando asesine medio escuadrón imperial en China... razón por la cual, fui sentenciado a morir quemado, un par de años más tarde... por supuesto, no morí... como tantas otras veces, que debí morir, pero mi espíritu nómada se resistía...
Te confieso viajero: soy un nómada, de mi clase quedan pocos, poco en verdad, he sido asesino, he sido mendigo, he sido sacerdote, político, guerrero, he amado a más y bellas mujeres de las que podrías soñar jamás... llevo el nombre del aliento divino, y el abrazo de mil demonios tatuado en mi piel... sí, fui condenado, hace milenios atrás, no me digas que los dragones no existen... no me digas que no pueden maldecir.
Recuerdo aquel año, lo recuerdo bien por que fue una mañana fría en todos los rincones que quedaban sin ser bombardeados en Alemania, ellos quemaron su Historia, la documentación, y muchas cosas por las que ahora, la niebla roja de aquella cruenta guerra se recuerda desde el lado de los vencedores, casi únicamente... fui oficial de marina en la armada real, sí, lo fui hasta 1941, cuando decidí irme a Alemania, cambiar de Aires, y en el Viejo mundo, que de viejo no tiene nada, las cosas comenzaron a sentirse picantes, especiadas con un hedor a clavo de olor, sangre petróleo y pólvora... me cambié de bando, no por apoyarlos, en el fondo siempre fuí neutral... como en tantas otras batallas, pero siempre apoyé la Libertad... por eso saboteé los planes Franceses de recuperar su Colonia en Haití, fui yo quien enveneno el Agua de una docena de navíos, con un soporífero que, sin embargo no mitigó el tenor rimbombante en el alma de los franceses, no, ellos lucharon, y lo hicieron bien, pero contra casi medio millón de Africanos enardecidos, el iracundo aroma a muerte de franceses, fue un hecho que desató, la Leyenda, de que en aquel lugar habitaba el Demonio, y que renacería en un ]Negro, razón por la cual el mundo se volvió, aún más racista, pero en el subconsciente, esa es otra memoria, pero yo los ayudé, para bien o para mal...
Ahora luchaba por causas totalmente diferentes, luchaba para ver, qué tanta humanidad quedaba en los fríos corazones humanos endurecidos por la guerra... olía el miedo de los Alemanes, el miedo mezclado con resentimiento, Venganza, Vergüenza, y patriotismo, pero el sano, no el nacionalismo iracundo que antes, los cegó...
Maté cientos de rusos con un franco-tirador, era simple, el poder de su espíritu no era lo suficientemente fuerte como para esquivar balas, aún no, aunque algunos oficiales, no lograban morir, quizá, por que disparaba solo una bala por hombre, quizá, por que se lo dejaba al destino.También estuve en infantería, como en tantas otras guerras, como cuando mataba cruzados en Jerusalem, como cuando asesine medio escuadrón imperial en China... razón por la cual, fui sentenciado a morir quemado, un par de años más tarde... por supuesto, no morí... como tantas otras veces, que debí morir, pero mi espíritu nómada se resistía...
Te confieso viajero: soy un nómada, de mi clase quedan pocos, poco en verdad, he sido asesino, he sido mendigo, he sido sacerdote, político, guerrero, he amado a más y bellas mujeres de las que podrías soñar jamás... llevo el nombre del aliento divino, y el abrazo de mil demonios tatuado en mi piel... sí, fui condenado, hace milenios atrás, no me digas que los dragones no existen... no me digas que no pueden maldecir.
lunes, 10 de enero de 2011
El morbo comienza
Era una fría mañana, de aquellas que calan los huesos, de aquellos que no dejan caminar ni mirar, de aquellas que te quitan el aliento... que te hacen faltar al trabajo, y dejar hambrientos a tus mascotas, de esas que te obligan a quedarte en la cama...oh sí... extraño esas mañanas.
Yo solía ser un tipo normal, claro que, no veía televisión, leía la mayor parte del tiempo, libros de fantasía y magia, detestaba a la gente, sí, siempre la detesté, pero amé, amé demasiado, mucho más de lo que mi mente pudo soportar, amé, hasta que la muerte arrebató de cuajo toda ilusión de un porvenir, ésta es mí historia, es reprochable, pero no me arrepiento, quizá fue egoísta, pero no me arrepiento, quizá más de algún inocente sufrió, pero la vida está llena de sufrimiento y suplicio, y de dicha, goce, magia..
¿Qué carajo busca la gente? ¿amor, fortuna, paz? bueno, está es una historia que tiene un poco de todo eso.. esta es.... MI HISTORIA.
Yo solía ser un tipo normal, claro que, no veía televisión, leía la mayor parte del tiempo, libros de fantasía y magia, detestaba a la gente, sí, siempre la detesté, pero amé, amé demasiado, mucho más de lo que mi mente pudo soportar, amé, hasta que la muerte arrebató de cuajo toda ilusión de un porvenir, ésta es mí historia, es reprochable, pero no me arrepiento, quizá fue egoísta, pero no me arrepiento, quizá más de algún inocente sufrió, pero la vida está llena de sufrimiento y suplicio, y de dicha, goce, magia..
¿Qué carajo busca la gente? ¿amor, fortuna, paz? bueno, está es una historia que tiene un poco de todo eso.. esta es.... MI HISTORIA.
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